viernes, 16 de enero de 2026

Moya Rojas, Nicanor; Baltazar Castañeda, Luis Alberto, y Cuellar Escobar, Nelfa (2025). "Hacer filosofía en el Perú actual. Bondades, problemas y perspectivas". Huancayo: Nelfa Cuellar Escobar, 187 págs.

 

Manuel A. Paz y Miño

Aunque este importante libro de filosofía peruana actual, por su título, tiene como autores a dos docentes de la UNCP y una maestra de una escuela estatal, solo uno de ellos, el primero, reconoce y agradece a otros dos colegas por facilitar "valiosas referencias bibliográficas" y a su esposa, una de las coautoras y editora "por su constante apoyo y exigencia" (p. 3).

En el introito los autores dicen que “es una necesidad explicar los valiosos aportes filosóficos de pensadores peruanos de valía y trascendencia como… Augusto Salazar Bondy, David Sobrevilla, Francisco Miró Quesada, María Luisa Rivara de Tuesta, Juan Rivera Palomino, Víctor Li Carrillo, Zenón de Paz Toledo, Raymundo Prado y otros” (pág. 15). Y justamente en el capítulo II, Pensadores peruanos que han aportado a la filosofía nacional, hablan de las obras y aportes de todos ellos menos de los 3 últimos, aunque agregan a César Augusto Guardia Mayorga (pp. 37-88).

Además, enlistan a “Ántero Peralta Vásquez, Juvenal Pacheco Farfán, Víctor Díaz Guzmán, Víctor Mazzi Huaycucho, María Flores Gutiérrez, Fernando Silva Santisteban, entre otros, que sostienen la presencia de un pensamiento racional en el Perú prehispánico…” (p. 16). Seguidamente hablan de los aportes sobre el tema de todos ellos excepto de los 3 primeros pero añaden, a su vez, a Jaime Deza Rivasplata (pp. 16-17).

El capítulo I, tiene dos títulos: Hacia una comprensión de lo que es la filosofía (p. 25) y Propuestas sobre lo que es la filosofía (p. 27). Su primer acápite, Concepto y características de la filosofía contiene las ideas de autores foráneos como Basave, Albarrán (p. 27), Bunge, Mosterín, Ladriere (p. 28), Sartre (p. 29). El segundo acápite: Necesidad de reafirmar la valía de la filosofía menciona las ideas de Miranda (p. 30, 34, 35, 36), otra vez Basave (p. 33), Tobón (p. 36) y las de los peruanos Benites, Rivera, Jahuande (sic) (p. 35).

Más adelante, al final del capítulo II, en el acápite La filosofía y las ciencias sociales en el país, en las décadas del 10 al 20 del siglo xxi (pp. 84-88), los autores mencionan a docentes de una lista (incompleta) de universidades públicas y privadas donde se desarrolla la filosofía en el Perú como las Nacionales de San Marcos (UNMSM) de Lima, la Hermilio Valdizán (UNHEVAL) de Huánuco, la San Agustín (UNAS) de Arequipa (no mencionan a ningún colega), la San Antonio Abad (UNSAAC) del Cusco, y la Nacional del Centro (UNCP), las particulares Católica (PUCP) y Cayetano Heredia (UPCH) de Lima, y la de Piura (UDEP).  Evidentemente faltan, por un lado, la Nacional Federico Villarreal (UNFV), la Antonio Ruiz de Montoya (UARM) y la Facultad Pontificia y Civil, las tres de Lima, que enseñan la carrera de filosofía, y por otro, la Nacional de Educación (UNE) y la Católica Sedes Sapientie (UCSS) de Lima, las Nacionales de Trujillo (UNT), Ica (UNICA), la Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque (UNPRG), y la San Cristóbal de Huamanga (UNSCH) entre las que enseñan educación con la especialidad de filosofía y ciencias sociales.

En el capítulo III, Filosofía peruana en tiempos actuales (pp. 89-125), se mencionan a filósofos connacionales como Aníbal Campos (docente en la UNMSM) y su crítica al capitalismo (pp. 93-94), Augusto Castro (PUCP), sus actualizaciones a los planteamientos de Mariátegui (p. 94) así como su apreciación de que la filosofía peruana está de espaldas a la realidad (p. 108), Miguel Polo (UNMSM) y la inmoralidad política (p. 97), Alfonso Jaguande (de la Ricardo Palma-URP) y su crítica al modelo neoliberal educativo (pp. 99-100), Octavio Obando (Universidade Federal da Integração Latino-Americana) y Luis Solís (Universidad de Ciencias y Humanidades-UCH) y el problema ético del sentido de la vida (p. 102), el ser de la filosofía es la realidad (p. 104), y los seres humanos como filósofos (p. 107-8), Rubén Quiroz (UNMSM) y su defensa de lo humanístico y la filosofía (pp. 106-7), Pablo Quintanilla (PUCP) y su demanda por pensar al Perú filosóficamente (pp. 108-9), Emilio Choy, investigador autodidacta ya finado, y su interés por la filosofía y la ética (p. 113), Óscar Agrada y la filosofía inca (p. 113), Augusto Salazar y su crítica a nuestra alienación cultural y social (p. 115), César Guardia y su definición de cultura (p. 117), Walter Peñazola y la necesidad de humanización y culturización de los hombres (íd.).

En el último acápite del capítulo III, Aportes de la Educación Liberadora (pp. 118-125), nos hablan de la Reforma educativa velasquista de 1972 y cuya comisión estuvo presidida por Salazar Bondy.

En el cap. IV, Perspectivas y retos filosóficos a desarrollar (pp. 127-162), se nos dice que: Castro plantea “repensar nuestra tradición, … se hace necesario ofrecer un punto de vista alternativo a los problemas filosóficos y políticos latinoamericanos y peruanos” (p. 131), Campos afirma que “(l)a filosofía del presente ha dejado de ser un elemento de dinamicidad de la vida nacional…” (p. 132), Castro expone las ideas de Haya de la Torre, Mariátegui y Víctor A. Belaunde (pp. 133-4), Quintanilla habla de lo irracional como contrario a la razón (pp. 142-3), Quiroz sostiene que la filosofía se preocupa de su contexto (p. 145), y Guardia Mayorga menciona que la respuesta al irracionalismo parte de los conocimientos científicos (p. 154).

En el cap. V, Necesidad de incluir el quehacer filosófico en la educación básica regular (pp. 163-176) se menciona la propuesta de Obando y Solís de enseñar a pensar con cabeza propia (p. 167), el problema no es el curso sino quienes lo enseñan, generalmente docentes de otras áreas (p. 168). También la afirmación de Salazar de que la enseñanza de la filosofía debe ser una reflexión crítica sobre el conocimiento y la acción (p. 169).

En el Epílogo (pp. 177-180), los autores se refieren a

las amenazas permanentes que se ciernen sobre la filosofía: la irracionalidad, el cinismo, la misología y los peligros latentes de la tecnología, la robótica y la inteligencia artificial, con intenciones de deshumanizar a los seres humanos….

…Pero, no basta dar o escuchar conferencias contra el oscurantismo. Es un imperativo[,] militar en política por un orden social más justo, conociendo el medio en que se actúa, evidenciar los problemas de la comunidad, el distrito, la ciudad, la provincia y el país en que se vive.

…estos planteamientos…deben formar parte de un proyecto nacional de desarrollo (p. 178-79).

En las referencias bibliográficas (pp. 181-7) y el resto del libro no se menciona ninguna obra de las variadas publicaciones de profesores de filosofía como Juan Huamaní Córdova, educador, con especialidad en filosofía y docente de la UNICA, su colega Edgar Gutiérrez Gómez, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de Huanta (UNAH), Víctor Samuel Rivera, filósofo que enseña en la UNSAAC, Gustavo Flores Quelopana, filósofo autodidacta que fue uno de los ponentes principales del I Congreso Internacional de Filosofía, Ciencias sociales y Pedagogía llevado a cabo en noviembre del 2025 en la UNCP donde también se presentó la publicación que estamos reseñando.

En términos generales, aunque este es un libro muy importante, por los temas que trata, lamentablemente sufre de muchos descuidos en su edición. Tiene errores de ortografía, redacción e información evitables, la mayoría haciendo uso del corrector del Word y revisando las fuentes utilizadas. Así hemos encontrado los siguientes yerros: Editores (p. 12), llamaos (p. 17), mixología (p. 30), "el fin de la historia, de la filosofía y el último hombre" (p. 28), micológica (p. 31), Estados unidos (p. 31), así mismo (p. 34), Jahuande (p. 35), están (p. 43), ambas., (p. 48), al Oriente (p. 51), de Rey (p. 54), no sólo han desaparecido (p. 63), de (p. 65), RIvara (p. 73), eurocenrista, crìtica (p. 76), Actualmente es (p. 74), analiza (p. 78), Mònica (p. 86), historia (p. 86), Universidad de Medicina (p. 87), (2023 (p. 88), etc, (p. 108), es aristócrata (p. 111), Tupac (p. 113), ¿ y, plazo (p. 132), Velasc (p. 134), Lachiira (p. 136), En1932 (p. 141), Mussuloni  (p. 143), “.pragma” (p. 150), EN EDUCACIÓN (p 166), “”es (p. 170), està (p. 173), marxismio (p. 178), imperativo militar (p. 179) en vez de, respectivamente, editores, llamamos, misología, El fin de la historia y el último hombre, misológica, Estados Unidos, a sí mismo, Jaguande, está, ambas, Oriente, de Reyna, no sólo no han desaparecido, del, Rivara, eurocentrista, crítica, Fue, analizan, Mónica, e historia, Universidad Peruana, (2023), etc., fue un aristócrata, Túpac, ¿y, plazo”, Velasco, La Chira, En 1932, Mussolini, “pragma”, EN LA EDUCACIÓN, “es, está, marxismo, imperativo, militar.  

También la obra padece de incongruencias en el tipo de letra de los títulos de los libros y revistas citados, a veces aparecen en letras normales (pp. 29, 42, 44, 45, 50, 56, 60, 62, 64, 65, 66, 71, 72, 76, 77, 78, 87, 88, 113, 117, 132, 135, 136, 138, 139, 144, 161, 169, ), otras en cursivas (pp. 12, 14, 17, 18, 19, 45, 51, 54, 57, 59, 62, 67, 69, 71, 72, 73, 74, 75, 110, 111, 113, 115, 133, 155, 172), otras entre comillas (pp. 22, 28, 54-5, 62), alguna en negritas (p. 47), o peor, en cursivas y entrecomillados a la vez (pp. 12, 19, 177).

Es más, hay citas o parafraseos donde solo aparecen al autor y el año de la publicación, a veces el título, pero no los respectivos números de las páginas (pp. 12, 14, 16, 17, 28, 33, 34, 35, 36, 45, 46, 47, 48, 51, 52, 53, 55, 57, 59, 62, 63, 66, 67, 69, 71, 72, 73, 75, 93, 100, 101, 102, 103, 104, 106, 107, 111, 131, 134, 135, 136, 142, 143, 143, 144, 145, 154, 155, 157, 158, 160, 162, 167, 169, 170, 173, 174, 175). O peor, solo aparece el autor (como Sartre p. 29, Salazar p. 50-51, o Choy p. 113).

Incluso hay citas que no tienen comillas iniciales pero sí finales: p. 28 y 35. O al revés, empiezan entrecomilladas pero sin comillas finales: pp. 50, 51, 54, 132.

Esta obra, repetimos, es importante ya que nos informa de pensadores peruanos del siglo XX y XXI pero, como hemos visto, a sus autores les faltó completar su propósito. Entendemos que una forma en que se pueden conocer las publicaciones y los autores del interior del país es yendo a sus congresos o encuentros académicos. Justamente fue el caso de este libro (y otros más) que, como hemos dicho arriba, se presentó en uno de ellos en Huancayo y al que tuvimos la oportunidad de participar. Pero también en la presente era tecnológica ya podemos hacer uso de herramientas como el internet y las redes sociales, para enterarnos de las investigaciones de colegas del país y el mundo así como compartir las nuestras con ellos. 

Resumen de la reseña en video:

Ir a RPFA # 26

viernes, 24 de octubre de 2025

Montgomery Urday, William (2025). "Variedades de la problemática filosófica en la psicología". Lima: Grupo Heraldos Editores.

Psic. Sonia Jáuregui Rivera

El libro ofrece un contenido amplio, diverso con una panorámica vasta y compleja que vincula a la filosofía, epistemología, historia y diversas corrientes con la psicología, invitando al lector a reflexionar con mayor profundidad a la psicología como una ciencia relativamente joven y en qué medida o cuánto se relaciona con la filosofía o si puede seguir siendo una ciencia empírica sin depender de la filosofía.

Sin embargo, el temario tiene capítulos ambiciosos, con amplio contenido, que termina un tanto disperso. Los temas abordados, especialmente la filosofía y la epistemología, requieren especial cuidado conceptual, didáctico y relacional con la psicología, más cuando hay un propósito de aporte académico. Con la gran variedad temática de este libro, tranquilamente pudiera escribirse varios libros, por ejemplo, filosofía y psicología; epistemología y psicología; axiología y psicología; ideología y psicología, etc. Aun así, sigue siendo bastante amplio si se quiere calidad y profundidad.

Al contenido del libro le hubiera sumado el describir los grandes aportes de la epistemología, desde críticas metodológicas, que han permitido a la psicología desmarcarse de las seudociencias, hasta algo tan importante ocurrido en los últimos años: ser impulsado hasta la posición muy bien merecida de ubicarse como una de las ciencias por excelencia multiparadigmática, por ser altamente compleja y congregar pluralidad teórica frente a un fenómeno. Quiere decir que no hay teorías únicas o específicas para ser usadas por el profesional de psicología, por el contrario, tiene la libertad de enfocar su práctica profesional con una o varias teorías científicas de su dominio. Y aquí viene algo que destacar, que el psicoanálisis es duramente cuestionado por la epistemología, por no cumplir con las exigencias de falsabilidad y por la predominancia de la subjetividad de sus procedimientos.

Sobre las corrientes psicológicas, y nuevos avances de la psicología, cada vez más se quita el énfasis a los enfoques tradicionales como el psicoanálisis y el conductismo, han decaído por completo por las múltiples falencias y fracasos. Actualmente se comprende mejor la complejidad e integración entre lo biológico, lo cognitivo, contextuar, social y ambiental desde corrientes más integradoras como el humanismo y la neuropsicología, impulsados por la neurociencia y el cognitivismo.

Gracias al internet hoy en día podemos acceder a muchas publicaciones actuales de importantes revistas o bibliotecas de prestigio global, donde se puede tener al día artículos de filosofía y su relación con la psicología; o de epistemología y psicología, con rigurosidad histórica, metodológica y científica. En tanto, nuestro medio, la academia peruana está un paso atrás respecto al uso de información e investigación actualizada, por lo que se hace necesario marcar la diferencia, enfatizar las referencias actuales de filosofía, epistemología versus los grandes avances de la neurociencia, con importantes enfoques modernos, dado que sigue siendo necesario y está vigente el planteamiento central y profundo sobre el por qué y cómo los procesos biológicos, cognitivos, emocionales, sociales y culturales dan forma a la conducta y la mente humana.

Por ejemplo, entre muchos filósofos y epistemólogos, tenemos a grandes personajes como:

-Francisco J. Varela (1946-2001), biólogo, neurocientífico y filósofo chileno, pionero en la neurofenomenología.

-David J. Chalmers (1966-), filósofo australiano especializado en filosofía de la mente y la conciencia.

-Sally Haslanger (1955-), filósofa estadounidense, profesora en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), destacada en metafísica, epistemología y filosofía y teoría social.

-Jennifer Saul (1966-), filósofa estadounidense-canadiense especializada en filosofía del lenguaje, manipulación social y ética del discurso.

-Michael Sandel (1953-), estadounidense, profesor en el Harvard University, especializado en filosofía política y ética pública.

-Alvin I. Goldman (1938-2024) estadounidense, filósofo y epistemólogo, fundador de la epistemología veritista y confiabilista y de la epistemología social.

-Miranda Fricker (1966-) británica, profesora en la New York University, epistemóloga y desarrolló el concepto de “injusticia epistémica”.

-Elkhonon Goldberg (1946-) neuropsicólogo nacido en Letonia y fue alumno de Alexander Luria. Su trabajo ha ayudado a conectar la neuropsicología clásica con la neurociencia contemporánea.

-Gemma Modinos (1980-) de Barcelona, neuropsicóloga especializada en neuroimagen avanzada, neuroquímica cerebral, conducta individual y conducta social.

Ir a RPFA # 26


Paz y Miño, Manuel (2025). "¿Qué es el Perú?: Ensayos de filosofía aplicada a la realidad de un país sudamericano". Lima: EFA, 128 págs.

Héctor Flores Iberico

Este libro consta de cuatro ensayos con una bibliografía muy amplia y un programa de trabajo a largo plazo. Con ello, su autor, marca el de inicio sus reflexiones sobre el Perú a otros niveles, pues Paz y Miño es un especialista en deshacer creencias, es decir ideas sin evidencia, y ahora ha ampliado las temáticas de reflexión al campo político. A mi parecer una deriva necesaria en la crítica a las creencias.

El primer ensayo, reflexiona y trata de responder a la pregunta que es el Perú, en tanto pasado, presente y futuro de un país andino, luego reflexiona acerca del coronavirus y sus consecuencias y finalmente plantea los problemas por resolver en nuestro país. Es decir, hay un camino que tiene que apoyarse necesariamente en otras disciplinas. Estas son las ciencias sociales y las ciencias naturales por supuesto.

En ese primer capítulo, en relación al problema nación, señala en la página 30 sobre el proceso independentista, las ideas de patria y nación dice son cambiantes y artificiales debido a los avatares de la historia, diríamos que el significado no es un significado fijo ni dado de antemano para la construcción de una nación, esto depende del propio desarrollo de las personas en relación a su medio y en relación a sí mismas. Cuando digo relación a su medio, estoy pensando en dos cuestiones muy concretas: una primera naturaleza externa a nosotros, el mundo natural propiamente dicho, y una segunda naturaleza, el mundo histórico social. Esto hay que tomarlo con cuidado porque en algunos pueblos como los kakataibo hay un continuum entre naturaleza y comunidad, casi como nosotros con el consumo y el centro comercial. Hay problemas a superar por las condiciones nefastas de la segunda actitud. Marx señalaba que el problema para transformar una sociedad tiene una gran dificultad porque a la gente el pasado le pesa como una losa a la hora de transformar su propia condición. Solo basta pensar en la carga emocional que significa superar una costumbre formada subjetivamente como las creencias que investiga el autor, pero podría señalar otros casos como la sumisión o lo que Étienne de la Boétie dice sobre ella.

Una crisis económica y puede generar actividad desde el punto de vista de la acción de las personas en relación a su propia voluntad, a su propia decisión, pero la tradición pesa mucho y el Perú es un país en donde las tradiciones están fortísimamente arregladas y yo creo que esta idea, el cambio que plantea Paz y Miño en relación al concepto, a la concepción de acción, es algo que hay que retomar y hay que pensar.

De la misma manera el tema de la frontera. Ahora que aparece un reclamo por parte del gobierno de Colombia, encarnado en su presidente Petro, en relación a una isla fronteriza Santa Rosa que según ellos es parte del territorio colombiano. Paz y Miño dice, las fronteras son creaciones artificiales que no corresponden a la realidad social, entonces son temas jurídicos, políticos, pero no realmente cotidianos.

Otra idea en este el primer ensayo es la idea de progreso. Paz y Miño propone asumir un mínimo de sensibilidad para cambiar las cosas.  Pero también para buscar el progreso del país. La idea de progreso es una idea que surge en la Revolución Francesa, en momentos previos a la Revolución francesa. El texto más conocido al respecto es el de Condorcet, cuando describe los esbozos de los progresos del espíritu humano en donde las sociedades van mejorando, no solo social, política, económica, sino también moralmente.

La idea de progreso es una idea que se construye en Europa y llega a nuestro país. La posmodernidad actualmente está cuestionando esa idea, porque sería parte de un mito que viene de Occidente, pero el progreso puede ser tomado en un amplio sentido, tiene múltiples significaciones, no podemos obviar que hay progreso, por ejemplo, en la tecnología, Es decir, hay mejoras en la farmacología, la IA, etc. La ciencia y la tecnología generan progreso y las consecuencias que derivan de ellas Si hablamos de un progreso moral, ahí podríamos discutirlo, por supuesto, o en el campo político.

El texto del segundo capítulo referido al coronavirus hace énfasis en el aspecto económico. En las conclusiones señala que hubo un crecimiento económico en las últimas décadas, pero no una justa redistribución; este es un planteamiento en donde la idea de progreso o mejora de la condición económica tiene diríamos como finalidad la mejora de la vida cotidiana de las personas.

Ahora, en los criterios de una economía de libre mercado, eso no es una necesidad. Pero en el Perú, cuando uno revisa la Constitución no está definido el libre mercado, sino lo que allí se menciona es una economía social de mercado en donde se incluye efectivamente una economía que adopta políticas redistributivas.

Esta es la gran discusión que hay hoy en día, de si existe redistribución o no debe existir redistribución. A los países que redistribuyen, los llamados gobiernos progresistas, la derecha política los tipifica de socialistas o comunistas. Cuando esas políticas surgen del keynesianismo y Keynes siempre formó parte de un partido en Inglaterra que reivindicaba el liberalismo. Lo que sucede es que en determinadas circunstancias donde la empresa privada no quiere actuar, no le conviene invertir, el Estado tiene que tomar ese estado de cosas y solucionar esos problemas.

En el texto hay una alusión a la corrupción y sobre esto quisiera hacer un comentario. Corrupción significa que algo se va descomponiendo y hay un estudio que queda en esbozo en varios artículos a partir de la Escuela de Frankfurt. Esto comienza el año 34. El primer artículo lo publican Adorno y Horkheimer cuando ellos llegan emigrados a los Estados Unidos huyendo de la Alemania nazi.

¿Qué sucede? Que ellos venían con la idea de la Alemania nazi cuando ven que el lumpen comienza a ser utilizado como fuerza de choque y también los soldados desmovilizados, para detener el embate terrible, destructor para ellos, de socialistas y comunistas.

Entonces ven una alianza que no existía anteriormente y cuando llegan a Estados Unidos el panorama les parece clarísimo porque encuentran que Al Capone se está sentando con el alcalde de Chicago, con el jefe de la policía y quedan perplejos. ¿Qué es lo que sucede aquí?

A toda esta política le llaman la política de los rackets que se traduce como la política de la mafia organizada, es lo que vemos ahora en el Perú. Pero Marx había señalado que los países, los que comienzan a construirse, ven en los que ya están construyéndose, y en este caso destruyéndose, el espejo de su propio futuro. Lo que estamos observando es lo que ya ha sucedido en otros lugares. Ahora, hay testimonios incluso del pasado, de hace 800 años, con San Antonio de Padua.

Comento el caso: muchos franciscanos eran gente de clase alta, eran espadachines desde chiquillos, manejaban armas. San Antonio es testigo del secuestro de una mujer y reacciona, le quita el arma a uno de los secuestradores y se enfrentan. Cuando ven que es bueno en el arte de la esgrima, los otros dicen, "Oye, este hombre es de temer", los maleantes huyen y el santo le pregunta, “¿qué es lo que sucede?” Ella dice, “A mí me secuestran de vez en vez para obligarme a prostituir”. “¿Y por qué?”, le repregunta, “Mi marido”, dice la señora, “está capturado y preso por deudas”. Luego de ello San Antonio se va a entrevistar con los usureros y ahí viene la historia del milagro, lo quieren envenenar, bebe la pócima, etc.  Lo importante es que este capitalismo usurero, comercial y financiero de hace 800 años, diríamos en su prehistoria son los antecedentes de los bancos contemporáneos.

Después va a realizarse la división dentro de la historia del capital financiero, este lado que queda en la mafia permanentemente y este otro lado que se formaliza, que le va a quitar la casa a usted cuando lo dejan sin trabajo y no tiene para pagar y se apoyan en la ley para lograr el objetivo. No le interesa que usted tenga la señora enferma, o que tenga los cuatro hijos pequeños, ¿no es cierto? Bien, entonces yo diría que hay una discusión, cuando se analiza el capitalismo, si es que cumplió efectivamente un papel progresivo o desde el comienzo tuvo estos elementos nefastos en su historia. Yo diría que van las dos cosas. Hay algo que no se puede negar en el desarrollo capitalismo, desde el punto de vista de la mejora en las condiciones de vida, sobre todo en el aspecto tecnológico, a un precio altísimo de destrucción por estar en manos privadas y conducidas al lucro.

Siendo cuidadosos, manejado y pensado el interés de la colectividad la tecnología va a traer beneficios, hay que generar una ciencia y una tecnología para la comunidad y no para el interés privado. La anticiencia no es más que una conducta de desconocimiento de la razón y del conocimiento científico en términos generales. Bien, entonces quería comentar especialmente estos dos primeros capítulos.

Manuel, en las conclusiones, señala una propuesta de que el país tenga gobiernos sucesivos, nacionalistas y humanistas, cómo lo plantea esperemos que pueda respondernos sobre ello en sucesivas publicaciones. Muchas gracias y felicitaciones.

 (Tomado de la presentación del libro el 8 de agosto, 2025, en el XX Congreso Nacional de Filosofía organizado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú).

Paz y Miño, Manuel (2025). "¿Qué es el Perú?: Ensayos de filosofía aplicada a la realidad de un país sudamericano". Lima: EFA, 128 págs.

Daniel Loayza Herrera

Cuando Manuel Paz y Miño me invitó a presentar su libro, sentí un profundo beneplácito. Creo que esta obra encierra un notable esfuerzo por pensar el Perú en un momento en que nuestro país necesita ser repensado a la luz de los problemas contemporáneos.

Los intentos más significativos por pensar el Perú se remontan al siglo XX. La obra de Mariátegui, Los siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, constituye un clásico infaltable en cualquier biblioteca peruana o peruanista. Sin embargo, también ha habido otros aportes relevantes, como el de Víctor Andrés Belaúnde con La realidad nacional. Y aunque El antiimperialismo y el APRA no tuvo el propósito de ofrecer una interpretación integral de la realidad peruana, representa igualmente un intento, en este caso de Haya de la Torre, por responder a la pregunta sobre qué es el Perú. De manera más reciente, desde una perspectiva liberal, Hernando de Soto, con El otro sendero, también busca responder esa pregunta a partir de los inicios de la década de 1980, tomando como eje el fenómeno de la informalidad.

No obstante, en el siglo XXI —pese a la abundante producción bibliográfica de los últimos años— no hemos presenciado un esfuerzo integral por responder a la pregunta esencial: ¿qué es el Perú? En este sentido, la tarea emprendida por Manuel Paz y Miño resulta especialmente desafiante para cualquier intelectual peruano.

El libro se estructura en cuatro partes fundamentales. La primera aborda nuestra herencia histórica; la segunda, los desafíos planteados por la pandemia de la COVID-19; la tercera, los problemas aún no resueltos en el Perú actual; y la cuarta, una reflexión prospectiva sobre cómo deberíamos enfrentar el futuro inmediato.

Debo destacar, ante todo, el rigor de Paz y Miño en el manejo de la información. Su atención al dato preciso y al detalle le permite sostener una reflexión filosófica sin perder de vista el contexto concreto: el Perú. La obra está sustentada en estadísticas y referencias puntuales —como el lugar que ocupa el país en la producción mundial de papa o cobre, o el nivel de desempleo actual—, lo cual refuerza el vínculo entre pensamiento abstracto y realidad empírica.

Esa preocupación por vincular la reflexión con lo concreto revela una vocación orteguiana: “yo soy yo y mis circunstancias”. Paz y Miño piensa el Perú desde las circunstancias que vive el país, pero también desde su propia experiencia vital. Su obra tiene, en este sentido, un claro talante ensayístico, que recuerda la influencia de Mariátegui, particularmente en los primeros ensayos de Los siete ensayos, donde se examinan la evolución del Perú, el problema del indio y el problema de la tierra. Aunque los problemas del siglo XXI son distintos, Paz y Miño parte de una concepción semejante: comprender el Perú desde su devenir histórico.

El autor formula la gran pregunta, pero evita ofrecer una respuesta cerrada. Su propósito no es darnos una fórmula ni un canon, sino invitarnos a reflexionar junto con él. No se trata de una obra política que proponga soluciones concretas, sino de una invitación a pensar críticamente los problemas peruanos contemporáneos: la marginación, el racismo, el desempleo, la falta de industrialización y la ausencia de una clase dirigente capaz de orientar al país hacia el progreso y el desarrollo.

Por ello, el mérito principal del libro reside en su capacidad para agitar la conciencia, provocar el diálogo y estimular la reflexión. Paz y Miño, con una orientación pedagógica claramente constructivista, rehúye las respuestas definitivas para, en cambio, suscitar la búsqueda personal y colectiva.

A lo largo de la obra, el autor no se adscribe a una corriente filosófica específica. Su acercamiento parece más bien fenomenológico: parte de la realidad concreta para elevarse a la reflexión, evitando forzar la realidad dentro de un marco teórico previo. En este punto, vuelve a resonar Mariátegui con su célebre afirmación: “el socialismo en el Perú no ha de ser calco ni copia, sino creación heroica”. Es decir, no debemos encajar la realidad dentro de una teoría, sino comprenderla en su propio dinamismo para, desde ahí, encontrar el camino que nos permita responder —aún sin clausurarla— a la gran pregunta: ¿qué es el Perú?

 (Texto leído el 8 de agosto de 2025, durante la presentación del libro en el XX Congreso Nacional de Filosofía, organizado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú).

 Ir a RPFA # 26


Réplica a la reseña crítica por Manuel A. Paz y Miño de "La conquista del diseño".

Luis Solari Reinoso

Crítica a la parte ontológica

En esta, respecto del animismo que desarrollo, se me objeta que los objetos inorgánicos no pueden registrar ni sensorialmente ni mentalmente a los objetos externos. Así, la piedra no puede percibir la presencia de la rosa, pues no tiene olfato, ni vista, ni tacto, ni papilas gustativas, ni audición para ello. No obstante, en respuesta a ello, diría que todos estos sentidos funcionan y se activan mediante una determinada articulación para las especies orgánicas. ¿Por qué no pensar que existe una articulación o estructura distinta para dichos sentidos en el caso de los objetos inorgánicos? Por ejemplo, nosotros captamos el olor a nuestra manera articulada: inspiración –ingreso a pulmones– transmisión al cerebro – percepción. La piedra podría “registrar” el mismo olor a su manera mediante alteraciones ínfimas que va teniendo en su estructura. La mediación de un cerebro es tan solo una alternativa de registro de las emanaciones sensoriales exteriores.

En cuanto al no tildar de “alma” o “espíritu” a la fuerza que anida en toda materia, se explicó en el primer párrafo de la página 81 que la fuerza es una energía idéntica, universal, sin personalidad por decirlo así. Es cuando se cristaliza, cuando se hace cuerpo, cuando adopta una configuración única propia de su contrastación, que tendrá un “alma”, en el sentido de la singularidad sentimental de un ente. Esta configuración única será percibida por las demás otredades, quienes, a su vez, proyectarán dicha percepción en dicho ente, haciendo que este forje su yo. Digamos que, para un ente determinado, mientras que la fuerza es meramente el latido –semejante al de cualquier otro–, la cristalización de la fuerza sería el alma del ente.

Por último, se descarta la postura de que entidades como la comida y el agua reaccionen según se les hable bien o mal. Se señala que, en todo caso, las alteraciones que padecen objetos que supuestamente no tienen vida, es cuando se proyectan emisiones sonoras muy altas. En el caso de las plantas y el agua, por ejemplo, cuando se les grita. Pareciera que la crítica ha confundido el hablar mal con gritar. Hablar con el mismo tono a una planta, a un agua, a un alimento, les afectará diferentemente según lo que se les diga. Hay un factor cualitativo antes que cuantitativo que interviene aquí. La roca, a su vez, ciertamente que no se va romper si se le habla mal o fuerte. Ello no quiere decir que no asimile lo que se le dice o el sentimiento que se le proyecta. No conocemos el modo de esta alteración que se da en ella, pero de hecho lo hay.

Crítica a la parte antropológica

En esta parte, habría básicamente dos críticas: la primera es por el uso del término “raza”, supuestamente ya obsoleto, y la segunda, es de que la propuesta es racista, del mismo modo que un nazismo, pero a la inversa. Respecto de lo primero, la misma crítica reconoce que hay diferencias físicas, pero que son producto de la adaptación al medio. La pregunta que yo le hago a esta crítica es: ¿por qué la ciencia acepta la existencia de razas dentro de las especies animales no-humanas, mas no en la humana? La existencia de subgrupos dentro de un grupo mayor, de razas dentro de una especie, es perfectamente científico y razonable. Las diferencias físicas que observamos no son aisladas ni casuales, sino grupales. Si responden a una adaptación al medio ambiente, ello no quita que se constituyan como grupos identificables distintos entre sí. El hecho que, en la especie humana, ello haya generado constructos racistas es otro asunto.

El racismo, a su vez, que sería la segunda crítica, es cierto que no tiene que ser unilateral, puede ser a la inversa (por decirlo así) de lo que usualmente se entiende, a decir, de lo ario rechazando lo no-ario. De este modo, lo mío también sería un racismo. Sin embargo, lo que pregono no es la superioridad como la entendemos, y mucho menos el criterio que utilizaban los nazis para justificar la superioridad de la raza aria –como se acaba de señalar. Ellos, si bien se basaban en la historia, señalando que las más grandes civilizaciones fueron obra de arios, o de razas imperfectamente arias pero cercanas a ésta, no terminaron de dar con el criterio de superioridad que manejaban. Se referían meramente a parámetros cuantitativos: mayores descubrimientos científicos, mayores desarrollos tecnológicos, más conquistas que engendrarían grandes civilizaciones, pero no analizaron qué hace grande a una civilización. Ni siquiera su noción de belleza la cuestionaron, tan solo se limitaron a señalar científicamente los rasgos arios.

Yo, en cambio, no hablo tanto de una performance científica o de organización civilizatoria (que después de todo ha habido en todas las razas), sino de una humanidad más sana, más acorde con la naturaleza. Ciertamente que hago una discriminación, no lo voy a negar. Pero el término racismo inmediatamente se emparenta con una postura superlativa (más inteligente, más bello, más valiente). El hombre de raza, más bien, teniendo el grado de inteligencia que tenga, el grado de perfección física que tenga, e incluso, teniendo el desarrollo moral que tenga, siempre guarda una sensibilidad natural, que, en última instancia, es una sensibilidad estética. Sería un acercamiento descriptivo a nuestra humanidad. Consideraría injusta la clasificación de racista o de nazismo a la inversa a mi teoría.

 Ir a RPFA # 26


Respuesta a la réplica de la reseña crítica por Manuel A. Paz y Miño de "La conquista del diseño".

Manuel A. Paz y Miño

El mismo Luis Solari explica la carencia de sentidos sensoriales en los seres inorgánicos al decir “que todos estos sentidos funcionan y se activan mediante una determinada articulación para las especies orgánicas”. Es decir, los seres vivientes han desarrollado cuerpos con sistemas y aparatos complejos para relacionarse con su medio ambiente y sobrevivir. Pero cuando dice, “¿Por qué no pensar que existe una articulación o estructura distinta para dichos sentidos en el caso de los objetos inorgánicos?” La respuesta es simple, para que la piedra tenga alguna capacidad sensitiva, necesitaría de partes o estructuras, como órganos sensoriales y neuronas, capaces de identificar y distinguir color, olor, superficie, sabor, sonido, pero hasta ahora no se ha descubierto eso. Y eso es distinto a, por ejemplo, impregnar en la piedra pintura o sustancias orgánicas, o golpearla con un martillo, de hecho, va a ver alguna reacción química o física quedando un rastro material o registro que es la palabra que usa Solari.

Luego, nuestro autor persiste en proyectar cualidades humanas en las cosas, al hablar que la fuerza que hay en toda materia que “cuando se cristaliza, … tendrá un “alma” ... Esta configuración única será percibida por las demás otredades, quienes, a su vez, proyectarán dicha percepción en dicho ente, haciendo que este forje su yo”, “la cristalización de la fuerza sería el alma del ente”.

En cuanto al hablar mal o bien a las cosas inanimadas como una roca dice que ésta “no se va romper si se le habla mal o fuerte. Ello no quiere decir que no asimile lo que se le dice o el sentimiento que se le proyecta. No conocemos el modo de esta alteración que se da en ella, pero de hecho lo hay”. Afirma, por un lado, que no se sabe la manera en que se altera, pero, por otro, a la vez dice que sí la hay. O sea, si no se puede probar esa clase de alteración, ¿sería una cuestión de fe?

Por otra parte, hablar de razas humanas es algo obsoleto, por lo menos para la mayoría de los científicos. En La cuestión racial (1950), la UNESCO prefiere el término etnia o población a raza pues éste es ambiguo y confuso. Caracterizar y diferenciar a una “raza” por el tipo de pelo o color de piel es arbitrario ya que no toma en cuenta otras semejanzas -o diferencias-, como, por ejemplo, el tipo de sangre. Además, gran parte de las variaciones humanas se encuentran dentro de las poblaciones, no entre poblaciones. ¿Acaso no hay caucásicos con pelo rizado o labios prominentes, y a la vez gente de piel oscura con ojos verdes o azules?

También los científicos han dejado de usar el término raza para las plantas y los animales a excepción de su uso en los domésticos como subespecie, producidos por la selección y cruce hechos por los humanos.

Finalmente, el mismo Solari afirma en su réplica que “el término racismo inmediatamente se emparenta con una postura superlativa (más inteligente, más bello, más valiente)”. Y justamente eso hace cuando dice que “el hombre de raza … se constituye en un ser más perfectible, más exigente respecto de su acabado…Por su parte, el ario, al no ser un diseño propiamente dicho, o por lo menos, al ser un diseño débil y pobre, debido a su parca contrastación, no solo no se identifica significativamente con ningún diseño, sino que tampoco lo hace con su especie…” (pág, 117 de su libro).  

 Ir a RPFA # 26


Pérez Jiménez, José William (2024): La universidad enclave y el descuido del bien profesional, Trujillo: Infolectura, 128 págs.

Manuel A. Paz y Miño

Este libro obtuvo en el 2022 el primer lugar en el área Ensayo en la categoría Docentes en los II Juegos Florales Universitarios Nacionales, de la Universidad Nacional de Trujillo donde enseña. Se suma a otras ya publicadas antes sobre el tema: Sociedad, ley y universidad peruana (1998) por Felipe Mac Gregor, sobre la legislación universitaria del siglo xx en el Perú; La universidad en el Perú (2002) editado por Cristóbal Aljovín de Losada y César Germaná, sobre lo qué es la universidad, cómo debe administrarse una de tipo público, y sus relaciones con la sociedad y la empresa; Los desafíos de la universidad peruana (2015) por Daniel Mora, sobre la ley universitaria del 2014 o Universidad y política en el Perú: Un siglo de mitos, proyectos y fracasos (2023) por Omar Manky y Noelia Chávez, que mencionan los casos de Haya de la Torre y las universidades populares; Abimael Guzmán, el profesor universitario subversivo; Alberto Fujimori, que fue presidente de la Asamblea Nacional de Rectores y dictador; y César Acuña y José Luna, dueños de universidades con fines de lucro.

La obra que presentamos utiliza para armar y fundamentar el contenido de su ensayo, una variada bibliografía: 55 fuentes de las que 6 son del autor (páginas 123-129), así como una rica jerigonza helenística conceptual conformada por 9 palabras griegas: episteme (pág. 21, 97, 112), ethos (p. 23, 53, 56, 65, 73, 74, 75, 76, 77, 79, 101, 103, 104, 105, 116), telos (p. 73, 89, 116, 117), praxis (p. 73, 89), eudaimonia (p. 89), praxistileia (p. 89, 102, 111, 112, 117), poiesis (p. 89, 111, 112), diagnosis (p. 111, 112), prognosis (p. 111, 112).

El primer capítulo del libro nos habla de la universidad enclave que, como parte del sistema económico neoliberal, debe estar al servicio del mercado laboral como proveedora (página 48), pero que en Latinoamérica hay una “desarticulación entre universidad y empresa” (pág. 49), además está enajenada de lo social, los problemas planetarios y la injusticia social (p. 50).

El modelo neoliberal reduce el Estado y así los servicios de educación y salud públicos se ven reducidos y aparecen como servicios privados a los que hay que comprar en el mercado. Es así como aparece la universidad privada (p. 53).

Aunque las universidades enclave “generan o validan conocimiento, lo hacen al margen de la utilidad social y ajena a los problemas estructurales” (p. 56).

Luego nos hace un breve recuento histórico de la universidad peruana, como institución enclave, empezando como seguidora “del modelo obsoleto de la Escolástica” y el intento fallido de su modernización con la Reforma Universitaria de 1920 y los sucesivos gobiernos (p. 57). Muy bien observa el autor “¿cómo provocar la gran tarea de la democratización y de la proyección social en la Universidad, si no se generan conocimientos, ciencia o tecnología, y si se deambula tras una gestión llena de vicios en su administración y gobierno?” (p. 58). Menciona la politización por la extrema izquierda y el aprismo de las universidades públicas entre los 60s y 90s, y en esta última década la presencia en ellas de los movimientos subversivos senderista y tupacamarista que produjo la intervención militar en el gobierno de Fujimori quien, con el Decreto Ley 882 estimuló la creación de universidades privadas, pasando de haber 49 universidades. en 1990 a 132 en el 2015, incluidas 90 privadas (p. 59). Pero eso “no mejoró la calidad educativa; tampoco el nivel de la docencia ni la producción investigativa y, mucho menos el rendimiento de los estudiantes (p. 59-60).

Pérez observa muy bien:

Mientras la universidad pública cierra una puerta y niega una vacante, las universidades privadas o las academias preuniversitarias captan las capacidades de endeudamiento y sacrificios reincidentes de miles de padres de familia (p. 64).

Además:

La añoranza de una supuesta superioridad sostenida en un examen de admisión enciclopédico, más un puñado de ejercicios de razonamiento, provocan el espejismo de la eficiente selectividad académica, cuando solo se repite el ciclo de una selectividad perniciosa, cuyos ritos alejan a la Universidad de su finalidad pública, canonizándola como un espacio reservado para la superioridad intelectiva … En un país como el nuestro, con tantísimas injusticias, no se puede seguir sosteniendo rituales pseudoacadémicos como los típicos exámenes de admisión ya aludidos, … (p. 65).

El segundo capítulo del libro defiende la revaloración ética del profesional puesto que la universidad enclave ha provocado la desprofesionalización o pérdida del valor de hacer bien la práctica profesional, y en el caso de la docencia sería el enseñar bien (p. 90). Pero la educación se ha usado “para establecer controles de acción y de pensamiento” (p. 93) y actualmente debe tener como fin el mercado,

desplazando los discursos éticos y políticos de emancipación cultural o de desarrollo nacional…ha posicionado el discurso de la competitividad, la empleabilidad o del emprendurismo; promoviendo así mismo la sustitución ontológica del alumno por el del cliente, … y finalmente, erigir la educación light o epidérmica como negación de la educación crítica o pensante (ídem).

La revaloración del bien profesional debe provocar “un acercamiento del estudiante a la realidad social y a las metas de desarrollo humano y sostenible” (íd.). La Universidad debe “propiciar una educación emancipadora y contribuyente a la solución de los problemas sociales” (p. 94).

El tercer capítulo del libro nos habla del cambio de universidad enclave al servicio del mercado a una “como actor partícipe de la transformación de sus respectivas sociedades y el rechazo a su instrumentalización por parte de la globalización neoliberal” (p. 97).

El autor plantea una propuesta para la revalorización del bien profesional a través de “una educación universitaria que promueva la responsabilidad y el sentido de trascendencia del quehacer profesional”, “que desarrolle la conciencia atenta de las finalidades que se persigue en la actividad profesional” (p. 101), “que forme a los profesionales para desempeñar una cuota ineludible de invención y originalidad”, “que forme profesionales ... en favor del bienestar social, la consolidación ciudadana y la sostenibilidad planetaria”, “que fortalezca el sentido edificante del Proyecto personal como base de la elección y el ejercicio de la profesión” (p. 102).

En el cuarto capítulo, Pérez nos habla del modelo de universidad en el neoliberalismo como

enajenada y desatendida de las necesidades sociales y del desarrollo humano y sostenible a escala local, nacional y global. La forma que adopta de manera exclusiva y excluyente, un modelo educativo para el mercado, al margen de la concreción histórica, la distancia aún más de la ciencia, la tecnología y las humanidades, puesto que asume como techo a la educación para trabajadores rutinarios o de servicios (p. 116).

En el quinto y último capítulo o epílogo, el autor nos hace reflexionar que, a pesar de “[l]a programación automatizada, la domesticación de las inercias de la mediocridad y la ataraxia del desentendimiento” de la universidad enclave, una institución como la universitaria “tiene el deber de autoevaluarse y reflexionarse críticamente, labrar una identidad propia que no ocurrirá si persiste en la docilidad ante el sistema avasallante” (p. 122). En definitiva

Se trata de impedir que la universidad se siga repitiendo en aquel largo ciclo de ostracismo e insularidad académica cifrada en su desconexión con el desarrollo social del entorno, y que aún ondea dominante en la corta historia de la universidad peruana (íd.).

Ciertamente el lograr una universidad así tendrá que ir de la mano de importantes cambios estructurales no solo a nivel local o nacional sino también internacional lo cual tomará sus años.

Lo fundamental del libro del colega Pérez es su crítica de la situación real y actual de nuestras universidades que son meramente fábricas de profesionales arribistas o supervivientes de un sistema socioeconómico que los cosifica, y que investigan sobre temas y situaciones que, por lo general, no proponen soluciones a los problemas urgentes del país o si lo hacen, nadie se entera de las mismas.

De hecho, es indispensable una mayor democracia y participación de todos los estamentos de la universidad para administrarla mejor no solo en sus gastos sino en la misma gestión de la enseñanza y la investigación. Con el neoliberalismo, muchos docentes han sido contratados por años y décadas sin ser nombrados y así con menos derechos que sus colegas que si lo son. La misma ley universitaria actual nos habla de tutoría docente para los alumnos y eso en la mayoría de casos no se cumple a excepción de las nuevas universidades que aún no tienen autogobiernos. Hay profesores principales, con el sueldo mayor de la escala, que enseñan dos cursos por semestres, unos 4 ó 5 horas académicas. Salones usados en un turno y vacíos el resto del día. Academias preuniversitarias de las mismas universidades públicas que ofrecen un número de vacantes, pero con pensiones inalcanzables para una modesta economía y que enseñan los contenidos de cursos en los que hay que prepararse para el examen de admisión pero que no se enseñan en los colegios.

Así que el cambio del paradigma actual de la universidad peruana exige un cambio en las políticas públicas de educación empezando por la inicial, pero también y más fundamentalmente por un cambio en la redistribución de la riqueza de un país que se jacta de tener una economía estable y en crecimiento, pero eso no se ve en lo social, lo educativo, la seguridad ciudadana y la salud.

Lima, 7 de agosto del 2025

(Texto leído el 7 de agosto de 2025, durante la presentación del libro en el XX Congreso Nacional de Filosofía, organizado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú).

 Ir a RPFA # 26


Moya Rojas, Nicanor; Baltazar Castañeda, Luis Alberto, y Cuellar Escobar, Nelfa (2025). "Hacer filosofía en el Perú actual. Bondades, problemas y perspectivas". Huancayo: Nelfa Cuellar Escobar, 187 págs.

  Manuel A. Paz y Miño Aunque este importante libro de filosofía peruana actual, por su título, tiene como autores a dos docentes de la UNCP...