Manuel A. Paz y Miño
Aunque este
importante libro de filosofía peruana actual, por su título, tiene como autores
a dos docentes de la UNCP y una maestra de una escuela estatal, solo uno de
ellos, el primero, reconoce y agradece a otros dos colegas por facilitar
"valiosas referencias bibliográficas" y a su esposa, una de las
coautoras y editora "por su constante apoyo y exigencia" (p. 3).
En el introito los
autores dicen que “es una necesidad explicar los valiosos aportes filosóficos
de pensadores peruanos de valía y trascendencia como… Augusto Salazar Bondy,
David Sobrevilla, Francisco Miró Quesada, María Luisa Rivara de Tuesta, Juan
Rivera Palomino, Víctor Li Carrillo, Zenón de Paz Toledo, Raymundo Prado y
otros” (pág. 15). Y justamente en el capítulo II, Pensadores peruanos que han
aportado a la filosofía nacional, hablan de las obras y aportes de todos ellos
menos de los 3 últimos, aunque agregan a César Augusto Guardia Mayorga (pp.
37-88).
Además, enlistan a
“Ántero Peralta Vásquez, Juvenal Pacheco Farfán, Víctor Díaz Guzmán, Víctor
Mazzi Huaycucho, María Flores Gutiérrez, Fernando Silva Santisteban, entre
otros, que sostienen la presencia de un pensamiento racional en el Perú
prehispánico…” (p. 16). Seguidamente hablan de los aportes sobre el tema de
todos ellos excepto de los 3 primeros pero añaden, a su vez, a Jaime Deza
Rivasplata (pp. 16-17).
Más adelante, al final
del capítulo II, en el acápite La filosofía y las ciencias sociales en el país,
en las décadas del 10 al 20 del siglo xxi (pp. 84-88), los autores mencionan a docentes
de una lista (incompleta) de universidades públicas y privadas donde se
desarrolla la filosofía en el Perú como la UNMSM de Lima, la UNHEVAL de
Huánuco, la UNSA de Arequipa (no mencionan a ningún colega), la UNSAAC del
Cusco, la PUCP de Lima, la UDEP de Piura, la UPCH de Lima y la UNCP.
Evidentemente faltan, por un lado, la UNFV, la UARM y la Facultad Pontificia y
Civil de Lima que enseñan la carrera de filosofía, y por otro, la UNE y la UCSS
de Lima, la UNT, la UNICA, la UNPRG de Lambayeque, y la UNSCH entre las que
enseñan educación con la especialidad de filosofía y ciencias sociales.
En el capítulo III,
Filosofía peruana en tiempos actuales (pp. 89-125), se mencionan a filósofos
connacionales como Aníbal Campos (UNMSM) y su crítica al capitalismo (pp.
93-94), Augusto Castro (PUCP), sus actualizaciones a los planteamientos de
Mariátegui (p. 94) así como su apreciación de que la filosofía peruana está de
espaldas a la realidad (p. 108), Miguel Polo (UNMSM) y la inmoralidad política
(p. 97), Alfonso Jaguande (URP) y su crítica al modelo neoliberal educativo
(pp. 99-100), Octavio Obando (Universidade
Federal da Integração Latino-Americana) y Luis Solís (UCH) y el problema
ético del sentido de la vida (p. 102), el ser de la filosofía es la realidad
(p. 104), y los seres humanos como filósofos (p. 107-8), Rubén Quiroz (UNMSM) y
su defensa de lo humanístico y la filosofía (pp. 106-7), Pablo Quintanilla
(PUCP) y su demanda por pensar al Perú filosóficamente (pp. 108-9), Emilio
Choy, investigador autodidacta ya finado, y su interés por la filosofía y la
ética (p. 113), Óscar Agrada y la filosofía inca (p. 113), Augusto Salazar y su
crítica a nuestra alienación cultural y social (p. 115), César Guardia y su
definición de cultura (p. 117), Walter Peñazola y la necesidad de humanización
y culturización de los hombres (íd.).
En el último acápite del
capítulo III, Aportes de la Educación Liberadora (pp. 118-125), nos hablan de
la Reforma educativa velasquista de 1972 y cuya comisión estuvo presidida por
Salazar Bondy.
En el cap. IV,
Perspectivas y retos filosóficos a desarrollar (pp. 127-162), se nos dice que:
Castro plantea “repensar nuestra tradición, … se hace necesario ofrecer un
punto de vista alternativo a los problemas filosóficos y políticos
latinoamericanos y peruanos” (p. 131), Campos afirma que “(l)a filosofía del
presente ha dejado de ser un elemento de dinamicidad de la vida nacional…” (p.
132), Castro expone las ideas de Haya de la Torre, Mariátegui y Víctor A.
Belaunde (pp. 133-4), Quintanilla habla de lo irracional como contrario a la
razón (pp. 142-3), Quiroz sostiene que la filosofía se preocupa de su contexto
(p. 145), y Guardia Mayorga menciona que la respuesta al irracionalismo parte
de los conocimientos científicos (p. 154).
En el cap. V, Necesidad
de incluir el quehacer filosófico en la educación básica regular (pp. 163-176)
se menciona la propuesta de Obando y Solís de enseñar a pensar con cabeza
propia (p. 167), el problema no es el curso sino quienes lo enseñan,
generalmente docentes de otras áreas (p. 168). También la afirmación de Salazar
de que la enseñanza de la filosofía debe ser una reflexión crítica sobre el
conocimiento y la acción (p. 169).
En el Epílogo (pp.
177-180), los autores se refieren a
las
amenazas permanentes que se ciernen sobre la filosofía: la irracionalidad, el
cinismo, la misología y los peligros latentes de la tecnología, la robótica y
la inteligencia artificial, con intenciones de deshumanizar a los seres
humanos….
…Pero,
no basta dar o escuchar conferencias contra el oscurantismo. Es un
imperativo[,] militar en política por un orden social más justo, conociendo el
medio en que se actúa, evidenciar los problemas de la comunidad, el distrito,
la ciudad, la provincia y el país en que se vive.
…estos
planteamientos…deben formar parte de un proyecto nacional de desarrollo (p.
178-79).
En las referencias
bibliográficas (pp. 181-7) y el resto del libro no se menciona ninguna obra de
las variadas publicaciones de profesores de filosofía como Juan Huamaní
Córdova, educador, con especialidad en filosofía y docente de la UNICA, su
colega Edgar Gutiérrez Gómez, profesor de la UNAH, Víctor Samuel Rivera,
filósofo que enseña en la UNSAAC, Gustavo Flores Quelopana, filósofo
autodidacta que fue uno de los ponentes principales del I Congreso
Internacional de Filosofía, Ciencias sociales y Pedagogía llevado a cabo en
noviembre del 2025 en la UNCP donde también se presentó la publicación que
estamos reseñando.
En términos generales, aunque
este es un libro muy importante, por los temas que trata, lamentablemente sufre
de muchos descuidos en su edición. Tiene errores de ortografía, redacción e
información evitables, la mayoría haciendo uso del corrector del Word y revisando
las fuentes utilizadas. Así hemos encontrado los siguientes yerros: Editores
(p. 12), llamaos (p. 17), mixología (p. 30), "el fin de la historia, de la
filosofía y el último hombre" (p. 28), micológica (p. 31), Estados unidos
(p. 31), así mismo (p. 34), están (p. 43), ambas., (p. 48), al Oriente (p. 51),
de Rey (p. 54), no sólo han desaparecido (p. 63), de (p. 65), RIvara (p. 73),
eurocenrista, crìtica (p. 76), Actualmente es (p. 74), analiza (p. 78), Mònica
(p. 86), historia (p. 86), Universidad de Medicina (p. 87), (2023 (p. 88), etc,
(p. 108), es aristócrata (p. 111), Tupac (p. 113), ¿ y, plazo (p. 132), Velasc
(p. 134), Lachiira (p. 136), En1932 (p. 141), Mussuloni (p. 143), “.pragma” (p. 150), EN EDUCACIÓN (p 166), “”es (p. 170), està
(p. 173), marxismio (p. 178), imperativo militar (p. 179) en vez de,
respectivamente, editores, llamamos, misología, El fin de la historia y el último hombre, misológica, Estados
Unidos, a sí mismo, está, ambas, Oriente, de Reyna, no sólo no han
desaparecido, del, Rivara, eurocentrista, crítica, Fue, analizan, Mónica, e
historia, Universidad Peruana, (2023), etc., fue un aristócrata, Túpac, ¿y, plazo”,
Velasco, La Chira, En 1932, Mussolini, “pragma”, EN LA EDUCACIÓN, “es, está, marxismo,
imperativo, militar.
También la obra padece de
incongruencias en el tipo de letra de los títulos de los libros y revistas citados,
a veces aparecen en letras normales (pp. 29, 42, 44, 45, 50, 56, 60, 62, 64,
65, 66, 71, 72, 76, 77, 78, 87, 88, 113, 117, 132, 135, 136, 138, 139, 144, 161,
169, ), otras en cursivas (pp. 12, 14, 17, 18, 19, 45, 51, 54, 57, 59, 62, 67,
69, 71, 72, 73, 74, 75, 110, 111, 113, 115, 133, 155, 172), otras entre
comillas (pp. 22, 28, 54-5, 62), alguna en negritas (p. 47), o peor, en
cursivas y entrecomillados a la vez (pp. 12, 19, 177).
Es más, hay citas o
parafraseos donde solo aparecen al autor y el año de la publicación, a veces el
título, pero no los respectivos números de las páginas (pp. 12, 14, 16, 17, 28,
33, 34, 35, 36, 45, 46, 47, 48, 51, 52, 53, 55, 57, 59, 62, 63, 66, 67, 69, 71,
72, 73, 75, 93, 100, 101, 102, 103, 104, 106, 107, 111, 131, 134, 135, 136,
142, 143, 143, 144, 145, 154, 155, 157, 158, 160, 162, 167, 169, 170, 173, 174,
175). O peor, solo aparece el autor (como Sartre p. 29, Salazar p. 50-51, o Choy
p. 113).
Incluso hay citas que no
tienen comillas iniciales pero sí finales: p. 28 y 35. O al revés, empiezan
entrecomilladas pero sin comillas finales: pp. 50, 51, 54, 132.
Esta obra, repetimos, es
importante ya que nos informa de pensadores peruanos del siglo XX y XXI pero,
como hemos visto, a sus autores les faltó completar su propósito. Entendemos
que una forma en que se pueden conocer las publicaciones y los autores del
interior del país es yendo a sus congresos o encuentros académicos. Justamente
fue el caso de este libro (y otros más) que, como hemos dicho arriba, se
presentó en uno de ellos en Huancayo y al que tuvimos la oportunidad de
participar. Pero también en la presente era tecnológica ya podemos hacer uso de
herramientas como el internet y las redes sociales, para enterarnos de las
investigaciones de colegas del país y el mundo así como compartir las nuestras
con ellos.

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